jueves, 13 de marzo de 2008

ESPERA (PARTE IV)

Y decidieron caminar un poco,a  algún lugar en donde pudieran tomar un café, charlar un poco, comer un sándwich. Lo que fuera.
-¿por qué no vamos a un pequeño lugar que hay en Plaza Italia?- la voz de Sofía se había dulcificado un poco. Pero solo un poco. Seguía siendo un poco ronca, algo rasposa.
-No creo que sea una buena idea, está lloviendo mucho, y estás tan desabrigada...
-Okey...

Y caminaron bajo la lluvia, en silencio. Un relámpago y luego un trueno. Sofía se detuvo asustada. Un transeúnte la empujó, la dulzura de los ojos de ella desapareció. Un pequeño chispazo de odio apareció en su mirada. Pero todo volvió a la normalidad, fue casi imperceptible. Roberto estaba a su lado. Siguieron caminando.

La calle estaba iluminada ya. La noche había caído. Las pocas personas que caminaban por las calles del centro lo hacían de manera apresurada, apenas mirando a Sofía, que estaba empapada.
Sin darse cuenta, ambos estaban sentados en una mesa de Starbucks, esperando por sus Cafelatte.
-Ha pasado mucho tiempo...
-Si, harto. Deberíamos habernos juntado antes...
-No sé...
-Sí, quizás ahora era el momento justo...
Ambos se callaron, y se quedaron mirando a los ojos. Afuera, la lluvia seguía cayendo, sin parar, y parecía que cada vez caía más fuerte. Dentro del café, la calefacción estaba encendida. Las ropas de Sofía y Roberto ya se habían secado, y ambos tenían las mejillas sonrosadas. De hecho, ambos estaban ya un poco sofocados. Por eso, ambos miraron por el ventanal y vieron como todo el mundo estaba mojandose y hundiéndose allá afuera...

Roberto la sorprendió al levantarse de repente. Él se dirigió al mostrador y retiró los dos Cafelatte que le tendía un rubia muchacha con una sonrisa.
-No me di cuenta cuando te habías parado... pensé que te habías ido... -dijo Sofía en un hilo de voz.
-¿Por qué habría de haberme ido?
-Por lo de Bruno... - Roberto la miró con los ojos sorprendidos mientras revolvía su café- yo siempre te quise más... siempre te amé más a ti que a él...

Roberto la miró fijamente. Pero la verdad es que no la estaba mirando a ella. Simplemente estaba recordando. Recordando las salidas de los tres, cuando los tres compartían una gran copa de helado o cuando los tres compartían la cama de Bruno, las caricias de todos y los besos. Aquellos tiempos, habían sido los mejores en su vida. Pero todo se había arruinado. Sí, cada uno había tomado las decisiones erradas. Ya no eran más los tres juntos. Estaban separados, cada uno pensando en si mismo.

-Lastima que tu no me amaras tanto...
-No digas eso Sofía.

Y Sofía cerro los ojos mientras aspiraba el aroma de su café.  A veces recordar el pasado le dolía. nunca hablaba de él con Bruno. Por supuesto que no, ninguno de ellos lo mencionaba. Como tampoco mencionaban el incidente. Ambos hacían como si nada hubiera pasado. Nunca habían tenido una relación de a tres. Bruno y ella, siempre habían sido los dos. Nunca había existido Roberto...

-Si Bruno supiera que me he reunido contigo...-la mirada de Roberto la hizo callar.
-Perdón, ¿Qué dices? -la voz de Roberto Sonaba agitada.
-Nada, solo pensaba en voz alta...

Si Bruno supiera... Roberto no podía creer que Sofía hubiera mencionado aquellas palabra. Miro por la ventana, y se dio cuenta que la lluvia había dado paso a una densa niebla. Apenas si se podía ver hacía afuera. El aire dentro del café se había tornado viciado. Se sentía asfixiado, hubiera querido abrir la puerta y escapar. Pero el estaba ahí para saber la verdad. Necesitaba saberla...

-Salgamos, ya no está lloviendo, y el aire acá dentro me está sofocando
Sofía asintió.

Salieron, el aire frío les golpeo el rostro. la neblina que cubría la ciudad era densa. Apenas si había gente en las calles, solo uno que otro auto pasaba. Las calles solitarias iluminadas por los neones de los locales comerciales, ya cerrados, se veían borrosos.
Caminaban en silencio. Uno al lado del otro. Sofía deslizó su mano por entre la mano de Roberto. Pararon en medio de una calle y se besaron. Un beso algo frío, maquinal. Siguieron caminando. Ambos con el semblante decaído. De repente Sofía comenzó a hablar, con su voz gutural. Miraba el horizonte. Era como si hablara para ella sola.

-Después que te fuiste, las cosas no andubieron nunca tan bien como cuando estábamos los tres juntos. Bruno se convirtió en una persona desconocida para mi. Casi no me dejaba tener amigos. Decía que yo era solo de él. Ni siquiera mencionaba tu nombre, cuando yo lo hacía el se enojaba y me hacía callar. Aunque el último tiempo él se hacía el desentendido... - dejó de hablar, miró a Roberto con algo de rabia - tú nunca me habrías elegido a mi, ¿cierto?
- Cierto - asintió Roberto en voz baja.

Estaban cruzando Ismael Valdes Vergara, ahí donde esta el Puente la Paz. Pararon en el parque que hay en medio.
-Pero yo te amaba tanto- dijo Sofía, con algunas lágrimas en los ojos-... y tu solo amabas a Bruno... que error más grande cometiste... Pero Bruno me ama. Me ama como nunca nadie me ha amado...

Roberto la tomó en sus brazos y la zamarreo con furia.
-¡Deja de hablar de Bruno como si estuviera vivo!...
-¡Pero si lo está!, ¡Lo está!... ¡le oculté que me iba a juntar contigo, sino él se habría puesto furioso, me hubiera pegado! -Sofía estaba fuera de sí- ... ¡Me llamó por teléfono!¡mira! -sacó su celular de la cartera, y desesperada empezó a buscar la llamada perdida de Bruno. Pero no había nada. Desesperada lanzó el celular lejos. Pero más desesperada se tapó la cara con las manos y soltó un fuerte grito.

-¡YO FUI!, ¡YO LO MATÉ, YO FUI!

Y soltándose de los brazos de Roberto cruzó la calle, esquivando los autos que allí había, esquivando la gente. Ya no había neblina, parecía que el centro se hubiera vuelto a llenar de personas que caminaban apresuradas de un lado a otro. Así que todo lo que sucedió fue visible para Roberto desde el lugar en el que se encontraba.

tomando impulso, Sofía saltó la baranda del puente y se lanzó al río. La espera había terminado.

1 comentario:

  1. Anónimo2:46 p. m.

    Me gusto harto washeeeto, igual quede medio plop con algunas cosas pero too bien

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