jueves, 6 de marzo de 2008

Espera (Parte III)

Y cada vez llovía más fuerte. El agua corría por las aceras. Y él se estaba mojando. ¡Que lata!, pensó con hastío. Pero se había atrasado, y ahora no sabía si Sofía había venido o no. No sabía si se había ido a casa, o si había buscado algún lugar para guarecerse de la lluvia. Quizás, hasta había ido a comprar un paraguas.

Sacó su celular de su bolsillo de la camisa blanca -inmaculada- y marcó. Se lo puso en la oreja.
Espera.
"Su mensaje será transferido a un buzón de voz..."

-Sofía, ¿Dónde diablos te metiste?. llámame por fa.-Había algo de súplica en la voz del muchacho. La verdad es que necesitaba verla, lo necesitaba con urgencia. Era ella. Ella la única que podía ayudarlo. Tenían tantas cosas inconclusas los dos. Y se conocían desde hacía tanto tiempo ya. Pero hacía mucho que no se veían. Pero ya es tiempo. Ahora era el momento correcto...

Pero él lo había arruinado llegando tarde.

Hacía tiempo que se conocían. Aquel día, cuando en 1995 se convirtió en el nuevo del curso. Iba en primero medio, colegio nuevo, compañeros nuevos. Y ahí estaba Sofía. Con su pelo negrisímo, peinadisima, muy ordenada. Sin tomar en cuenta a nadie, solo a su compañero de banco. Aquel chico de ojos azules, muy azules. Bruno.

Se hicieron amigos, los tres, rápidamente. Iban al cine, salían a tomar helados. Pero en algún minuto, se comenzaron a separar. Y cuando salieron de cuarto medio, apenas si sintieron la partida del otro. hasta que se re-encontraron, un par de años más tarde. Él y Bruno. En un bar, se tomaron un par de Vodkas Tónicas juntos, se rieron. Bruno insistió que había que buscar a Sofía. Juntarse los tres. Lo hicieron y se volvieron inseparables los tres. De nuevo. Fue como reencontrarse con la familia. Y al parecer a todos les pasó lo mismo.

Pero, comenzaron los problemas, él y Bruno comenzaron a tomar distancia. Y todo, por culpa de Sofía. No, culparla a ella sería injusto. Ella no tenía la culpa, habían sido él y Bruno. Ellos habían comenzado con todo, pero había sido Sofía la que ´lo había terminado.

Necesitaba verla. Ella tenía las respuestas que necesitaba. Quizás un abrazo de ella le haría bien. O recostarse en su regazo y dejar que los suaves dedos de la muchacha jugaran con su pelo... mientras Bruno la abrazaba por la cintura, todos reían eran tan felices.

Y la lluvia seguía cayendo. Cada vez más fuerte, el ruido que hacía en los techos era casi infernal. Molesto. Pero él esperaría un par de minutos más. O quizá media hora más. Necesitaba verla, lo necesitaba con toda su alma. Lo necesitaba con desesperación.

Y la vio, allí parada, con un cigarro en la mano, empapada. Esperando para cruzar la calle. Ella también lo había visto. Lo veía en su expresión, una mezcla de felicidad y miedo. Sofía cruzó, sin apurar el paso. Roberto se adelanto, y se encontraron. Ambos se sonrieron, con la mirada fija en los ojos del otro. Con la expresión que la gente pone cuando se re-encuentra con alguien importante.

-Hola- la voz ronca de Sofía estaba echa un susurro.
-Hola, tanto tiempo...
A pesar de todo, el saludo fue frío.

(CONTINUARÁ) {próxima entrega es la última}

1 comentario:

  1. Buenas noches, tu escrito me recuerda a mi aficción por la lluvia, para mi simboliza purificacion. Me gusta la manera en que redacta y la estructura de su blog, Que pase tenga una linda noche

    ResponderEliminar

¿te gustó?¿lo detestaste?, vamos no seas timid@ y dime que es lo que piensas.